El Golem, Guardian de Praga

La más popular de todas las leyendas judías es la del Golem, una especie de hombre artificial o antropoide, hecho en arcilla por el rabino Low, y que cobraba vida cuando se le introducía en la boca una tira de papel con el nombre de Jeová. El golem ejecutaba los más variados trabajos y se caracterizaba por una extraordinaria fuerza. Un sábado, cuando comenzó el descanso semanal de los judíos, el rabino olvidó de sacar de la boca del Golem el papelito con el nombre mágico, y el antropóide se convirtió en una ciega fuerza destructora.

El golem conquistó fama mundial a través de la novela homónima de Gustav Meyrink, escritor alemán, residente muchos años en Praga. En dicha novela fantástica, publicada durante la Primera Guerra Mundial, el golem representa la materialización de algo misterioso y tenebroso, siendo una premonición del mundo enloquecido del siglo veinte en el cual se desencadenó la furia devastadora de dos conflagraciones mundiales.

En el período de la Primera Guerra Mundial, el mito del Golem se hizo obsesivo para los artistas alemanes. En 1914, el director de cine Paul Wegener rodó una película evocando el ambiente misterioso de Praga y él mismo interpretó el papel del Golem.

En 1920, el cineasta filmó una nueva versión del Golem. Estas películas mudas, juntamente con dos versiones del film "El estudiante de Praga", inspirado por la leyenda sobre la estancia en Praga del doctor Fausto, desempeñaron un relevante papel en la evolución del expresionismo.

La leyenda sobre el Golem es tan sugestiva que a comienzos del siglo veinte, el escritor y reportero de origen judío Egon Ervín Kisch subió al desván de la Sinagoga Vieja-Nueva para buscar los restos del hombre artificial. Encontró sólo polvo y trastos viejos.

El reportero cavó también en la llamada Colina de la Horca, en el barrio praguense de åiÅkov, ya que según las leyendas de los judíos del Este de Europa, allí habrían sido enterrados los restos del Golem. Una vez más, Egon Ervín Kisch no halló nada.

Al finalizar el siglo veinte, el mito del Golem nos parece más vivo y aleccionador que nunca. Vemos en él el símbolo universal y eterno de la investigación y creación humanas a las cuales el hombre entrega su alma y que amenazan con la propia destrucción de la especie.

La Dama Blanca

La ciudad de Jindrichuv Hradec, en Bohemia del Sur, es la cuna del más célebre fantasma de las tierras checas: la Dama Blanca. El ilustre fantasma solía hacer sus apariciones en la amplia cocina gótica, construida por el señor Menhart en la primera mitad del siglo 15, en lo que fuera la primitiva torre de defensa del castillo de Jindrichuv Hradec, en Bohemia del Sur.

En dicha cocina se hallaban dos hornos, dos parrillas pequeñas y una grande ya que los dueños del castillo solían ofrecer opíparos banquetes y una vez al año se preparaba incluso comida para cinco mil comensales.

La señora Perchta - pues así se llamaba la que fuera Dama Blanca, contrajo a los veinte años matrimonio con el anciano Juan de Lichtenstejn. La joven se casó a instancias de su padre, deslumbrado por las riquezas del novio. La vida al lado del tacaño y desabrido esposo pronto se le hizo insoportable a la señora Perchta que huyó a la mansión de su anterior admirador, el conde «ternberk. Al enterarse de lo sucedido, el anciano marido montó en cólera, pero su ensañamiento le costó la vida ya que cayó fulminado por un ataque de apoplejía.

Al recibir la noticia de la muerte de su marido, la señora Perchta sintió remordimientos de conciencia. Decidió buscar refugio en la sede de sus parientes en Jidrichuv Hradec y con buenas obras disipar el sentimiento de culpa. La fligida dama introdujo la costumbre de ofrecer a los indigentes papilla dulce e incluso después de su muerte, ya convertida en un fantasma, la Dama Blanca velaba por que se mantuviera esta tradición.

La papilla de distribuía en Jueves Santo cuando acudían al castillo de Jindrichuv Hradec centenares de personas. Un día, ya tras la muerte, de la señora Perchta, los pobres encontraron la puerta cerrada debido a que el nuevo dueño del castillo había decidido suprimir la distribución de la papilla para ahorrar dinero. El fantasma la Dama Blanca solía rondar por el castillo, así que no tardó en percatarse de que el indigno descendiente dejara de cumplir con la tradición establecida por ella.

En vida introdujo la costumbre de ofrecer a los indigentes papilla dulce e incluso después de su muerte,ya convertida en fantasma, la Dama Blanca velaba por que se mantuviera esta tradición. Sin embargo, el nuevo dueño del castillo decidió suprimir la distribución de la papilla para ahorrar dinero.

Al percatarse de ello, la Dama Blanca irrumpió, airada, en la cocina, arrojando al suelo las calderas, la loza y otros enseres domésticos que se hallaban a su alcance. Las criadas huyeron despavoridas. Al regresar de la cacería, el dueño del castillo, el señor Joaquín trató de tranquilizarlas, atribuyendo a la corriente de aire los extraños ruidos que se habían oido en la cocina.

Pero la Dama Blanca quiso escarmentar al propio señor Joaquín. Cuando durante la cena el hidalgo se disponía a hincar el diente en un sabroso asado, una misteriosa fuerza le arrancó el plato, y lo mismo les sucedió a los demás comensales. Las puertas y ventanas empezaron a abrirse y cerrarse con espantoso estruendo, y el senor Joaquín prefirió huir a la ciudad. El fantasma la Dama Blanca prosiguió todavía durante varios días la guerra de nervios hasta que el señor Joaquín prometiera que seguiría ofreciendo la papilla dulce a los indigentes.

Además de velar por la distribución de la papilla, la Dama Blanca se dedicaba también a otros quehaceres, haciendo sus apariciones en los castillos de los RoÅmberk y de otros linajes con ellos emparentados. Si el fantasma rondaba por los pasillos de las mansiones con guantes blancos, ello auguraba una boda o un bautizo; los aguantes negros anunciaban funerales.

La leyenda sobre la Dama Blanca tiene su incontestable encanto, pero al parecer, las tradiciones de la distribución de la papilla dulce en Jidrichuv Hradec tienen raíces mucho menos románticas y nobles. Todo indica que fue el hidalgo Adán que introdujo la costumbre mediante una disposición al respecto en sus testamento de 1529. Al aristócrata checo le preocupaba el que sus súbditos se entregasen con demasía al consumo de cerveza, y con la distribución de la papilla quiso apartarlos de los excesos cerveceros.

Fue un propósito encomiable, pero en un país cervecero necesariamente condenado al fracaso. Los descendientes del hidalgo Adán sustituyeron la papilla endulzada con miel por sopas de cerveza que durante mucho tiempo fueron un plato predilecto de las capas menos favorecidas en Bohemia. La tradición de la Fiesta de la Papilla se conservó en Jidrichuv Hradec hasta el año 1782. A los comensales se les servía cerveza caliente con un plato de guisantes y cebada perlada.

La Iglesia de Santiago

La basílica de Santiago, de tres naves, es un espléndido monumento de la capital checa, sito en la calle Stupartská de la Ciudad Vieja de Praga. Destaca por su primorosa decoración que se debe a los pintores Václav Vavrinec Reiner y Petr Brandl, así como al escultor Ferdinand Maxmilián Brokoff.

Su histórico órgano destaca por su magnífico sonido. En el monumental templo hay, sin embargo, un objeto muy extraño que desde hace seis siglos deja boquiabiertos a todos los chicos que entran en la iglesia de Santiago: en una capilla lateral, a la derecha de la entrada principal cuelga un brazo y sobre su origen podemos leer en el templo la siguiente explicación:

"En el año de gracia de 1400, durante el pontificado del Papa Bonifacio IX y el reinado de Venceslao IV, la Virgen María, Madre de Dios, sujetó la mano de un ladrón cuando éste estaba robando joyas de su imagen, venerada devotamente por los creyentes en el templo de Santiago, adjunto al convento de los hermanos menores de San Francisco. El brazo del indigno malhechor fue cortado y hasta hoy día se exhibe colgado en la iglesia."

La imagen de la Virgen Dolorosa del templo de Santiago, esculpida en el estilo gótico tardío, ubicada otrora cerca del altar lateral de San Erasmo, se encuentra ahora en el altar mayor.

Alquimia en Chequia

Las primeras teorías alquímicas fueron introducidas a Chequia en el s.XIV por los visitantes procedentes de las universidades extranjeras, sobre todo la de París y las italianas. Aunque la alquimia no solía figurar entre los cursos impartidos en las universidades europeas, los estudiantes tenían la posibilidad de conocer allí los tratados alquímicos.

Uno de los primeros alquimistas checos fue el arzobispo praguense, Arnost de Pardubice, que vivió de 1297 a 1364. Dicho dignatario eclesiástico había entrado en contacto con la alquimia durante sus estudios en las universidades italianas y las fuentes históricas dicen que la cultivó con extraordinario afán. En esta relación resulta paradójico el que el Papa editara, en el año 1317, una Bula contra los alquimistas que los obligó a practicar durante cierto tiempo la alquimia como una ciencia secreta. Posteriormente se le dio a la citada bula una interpretación menos rigurosa y la alquimia pudo ya practicarse como una actividad pública.

También otros dignatarios eclesiásticos checos se dedicaron a la alquimia,y, por ejemplo, el arzobispo praguense, Konrád de Vechta, se entregó de tal manera a los experimentos con la transmutación de las sustancias que de este " hobby" suyo se ocupó incluso el concilio eclesiástico de Constanza.

Los primeros tratados de alquimia escritos en Chequia provienen también de un personaje eclesiástico: el sacerdote Juan de Tesín. Una de sus obras fue el tratado escrito en verso latino y titulado "Cómo proceder si deseamos obtener la piedra filosofal. "

El más antiguo tratado escrito en checo es el titulado "El camino justo del maestro Antonio de Florencia". Se remonta al año 1412 y fue escrito, según todo indica, por el alquimista checo, Juan de Laz.

Un importante papel en la historia de la alquimia checa lo desempeñó la llamada casa de Fausto, ubicada en la capitalina Plaza de Carlos, rodeada de sombrías y espeluznantes leyendas. El halo de misterio que rodeaba a la casa tenía su origen en un hecho histórico: los duques de Opava, a quiénes la casa pertenecía desde mediados del siglo 14, instalaron en ella un laboratorio alquímico. Desde el año 1590 perteneció al famoso alquimista y mago inglés, Eduardo Kelley. Otro alquimista de alta alcurnia en Chequia, en el siglo 15, fue el hijo menor del rey Jorge de Podebrady, Enrique, que instaló su laboratorio de alquimia en el año 1480, en la ciudad de Kutná Hora.

Tal como en toda Europa, la práctica de la alquimia se extendió mucho en Chequia durante los siglos 15 y 16. Sin embargo, el período de su máximo florecimiento y esplendor en las tierras checas coincide con el reinado del emperador Rodolfo II, que gobernó desde el año 1576 hasta 1611. En aquel entonces, a Praga acudían tanto sabios como charlatanes, atraídos por la generosidad del monarca.

En dicha época existían en Bohemia tres importantes núcleos de experimentos alquímicos. Fue, en primer lugar, el Castillo de Praga, pero muchos laboratorios de alquimistas se hallaban también en el praguense barrio de Malá Strana, vecino del Castillo. Otros dos centros de la práctica de alquimia se hallaban fuera de la capital, perteneciendo a destacados aristócratas checos. Guillermo de Rozmberk, que vivió de 1535 a 1592, instaló laboratorios de alquimia sobre todo en el sur de Bohemia, en Krumlov, Trebon y Prachatice, y otro en el norte, en Roudnice, donde efectuaban audaces experimentos célebres alquimistas de la época.

El segundo aristócrata apasionado por la alquimia se llamaba Jan Zbynek Zajíc de Hazmburk, de quien se han conservado dos manuscritos. Su laboratorio estaba ubicado en Budyne, al norte de Praga.

El emperador Rodolfo II fundó en su corte una especie de academia científica, donde la principal disciplina fue la alquimia. Dicha institución fue encabezada por el médico personal del emperador, Tadeás Hájek de Hájek. Fue la más descollante personalidad científica de su época en Chequia.

Hájek fue matemático, astrónomo, químico, botánico, conocedor de la cultura, así como una persona iniciada en las ciencias herméticas. Hájek no se dedicaba personalmente a los experimentos alquímicos, pero, por encargo del emperador, examinaba a los alquimistas que deseaban trabajar bajo el patrocinio del emperador, en cu corte. Aunque denunció varias prácticas fraudulentas, muchos impostores lograron engañarlo. Según el historiador Balbín, en la corte del emperador Rodolfo II trabajaron sucesivamente unos 200 alquimistas, y Balbín sostiene que no se puede describir cuánto oro consumieron.

También el célebre astrónomo Tycho de Brahe se sentía atraído por la alquimia. Cuando aceptó en el año 1599 la invitación del emperador Rodolfo para radicarse en Bohemia, el emperador mandó instalar para él, en el palacio de Benátky nad Jizerou, tanto un observatorio astronómico como un laboratorio alquímico. Tycho de Brahe pensaba fundar en Praga un instituto dedicado a la astronomía y la alquimia, pero el proyecto no llegó a concretarse debido a la prematura muerte del astrónomo.

El alquimista de más méritos en la historia de la alquimia checa se llamaba Bavor Rodovský de Hustisany, que vivió desde 1526 hasta 1600. Fue el más singular y sabio de los alquimistas checos. Provenía de una familia hidalga de modestos recursos, de manera que ni siquiera pudo frecuentar la universidad. Sin embargo, gracias a un tenaz esfuerzo personal, Bavor Rodovský adquirió una vasta cultura, aprendió perfectamente el alemán y el latín, penetrando también en los secretos de la alquimia. Se entregó tan intensamente a la transmutación de las sustancias que, en 1573, fue encarcelado por deudas en la Torre Negra del Castillo de Praga.

Desde 1578, Bavor Rodovský vivió en Praga, trabajando como alquimista al servicio del emperador Rodolfo II. Dejó a la posteridad cuatro extensos tratados de alquimia escritos en checo, que pertenecen al fondo de oro de la literatura sobre la alquimia.

Bavor Rodovský no descubrió la receta para la obtención de la piedra filosofal, pero a diferencia de los otros alquimistas nos dejó la receta para la preparación del agua de la vida, aqua vitae. El erudito alquimista aconsejaba:

"Si quieres preparar una buena aqua vitae, toma un buen aguardiente y asimismo los condimentos que a seguir enumeramos: salvia, gengibre, nuez moscada, canela, pimienta negra, ajenjo, pasas, azúcar, anís, enebro y cáscara de naranja. Todos estos ingredientes se reducirán a polvo, mezclarán con miel y disolverán en el aguardiente. Si no tienes aguardiente, basta un buen vino italiano. Déjalo reposar durante treinta días en un recipiente bien cerrado y después destila con cuidado. "

El erudito alquimista cultivaba, además de su enigmática ciencia sobre la transmutación de plomo en oro, también el arte culinario. El año 1591 fue el más exitoso en la vida de Bavor Rodovský: simultáneamente con un manual de alquimia publicó en la casa editora de Jirí Cerný su famosa "Culinaria, o libro sobre diversos manjares".

El doctor Johannes Faust

¿Quién es Fausto? En los relatos populares, el doctor Fausto es presentado como un hombre que para satisfacer sus antojos pecaminosos concluye un pacto con el diablo, exhibe en público sus habilidades de brujo, y al fin es arrastrado por el diablo al infierno. Johann Wolfgang Goethe ennobleció al personaje, convirtiendo a Fausto en un símbolo de la eterna e insaciable ansiedad del hombre por desvelar el enigma del sentido de la vida.

Fausto es un personaje centroeuropeo, siendo identificado tanto con el medio alemán como con el checo. Desde el siglo 17, la tradición relaciona a Fausto con Bohemia. Las crónicas relatan que Fausto era checo, oriundo de la ciudad de Kutná Hora. Al estallar la revolución husita, en el siglo 15, Fausto habría emigrado a Alemania y allí habría, al parecer, firmado con dos nombres: Kuttenberg, nombre alemán de su ciudad natal de Kutná Hora, y Fausto, forma latina de su apellido checo Stastny. El personaje destacó en dos artes: la nigromancia y la imprenta.

Las investigaciones posteriores revelaron cuál fue el verdadero origen de la leyenda. En el siglo 15 vivía en Alemania el alquimista e impresor Johannes Fust que colaboraba con el inventor de la imprenta, Guttenberg. Además, entre los años de 1485 a 1540 vivía en Alemania un cierto Dr. Faust. Estas tres personalidades históricas dieron origen, en la fantasía popular, a un ser legendario, el doctor Fausto.

Los más antiguos libros populares sobre Fausto, llamados faustbuch- el más viejo data de 1578-, refieren la estancia de Fausto en Praga y describen dos viajes de Fausto por Europa. Durante el primero, Mefistófeles lo llevaba por los aires, transformado en un caballo alado; en el segundo viaje, el mago viajó a pie o montando un caballo. Una de las versiones se refiere a una prolongada estancia de Fausto en la corte imperial praguense.

Una noche, Fausto voló de Praga a Erfurt, en Alemania, para tomar parte en una farra, y antes del amanecer regresó a la metrópoli checa. Otra leyenda relata que Fausto editó en Praga por vez primera en 1506 su célebre libro nigromántico que utilizaba para comunicarse con las potencias infernales.

Las leyendas sobre Fausto están relacionadas con locales concretos en la capital checa. El poeta Sebestián Hnevkovsky cuenta que al llegar en el año 1782 a Praga, las vendedoras de los mercados de la Ciudad Vieja narraban leyendas sobre Fausto. Hnevkovsky menciona también tres casas donde Fausto habría residido.

A partir de los años 40 del siglo pasado, la tradición sitúa definitivamente la residencia de Fausto en un palacio ubicado en la Plaza de Carlos, en la Ciudad Nueva. Según la leyenda, el diablo, al llevarse a Fausto, dejó en el tejado un agujero que nadie lograba tapar. En el edificio se instaló un estudiante que cada día encontraba en su plato un ducado. Para tener más oro, firmó un pacto con el diablo que acabó por llevárselo como al doctor Fausto.

Todos estos misteriosos y espantosos sucesos tenían por escenario, según la leyenda, el palacio que aún hoy en día continúa en pie. Una ex colega nuestra que trabaja en el enigmático edificio dice que en su ambiente sigue flotando algo espectral.

La Casa de Fausto pertenecía en el siglo 18 al hidalgo Mladota que solía mostrar a sus invitados una abundante colección de juguetes mecánicos e intentaba extraer preparados químicos de la pizarra. Todo ello rodeó su palacio de misterio, y los praguenses situaron allí la estancia de Fausto en Praga.




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